jueves, 16 de febrero de 2012

186. Daniela

Llegó Daniela. Por fin. Lo hizo el pasado 1 de febrero, apurando la jornada, casi al sprint para que no le sorprendiera el día 2 y corriese el riesgo de llamarse Candela por aquello de aprovechar la onomástica. Para no ser menos que su hermana, que lució dos, asomó la cabeza con tres lindas vueltas de cordón que le debieron servir de improvisada bufanda en la tripota de mamá. Fueron apenas cinco minutos de parto propiamente dicho que parecieron centurias. A unas más que a otros, todo hay que decirlo. Trescientos segundos uno detrás de otro tras los cuales se esfumaron los gritos, los sudores, los pujos, las baldías epidurales, los ríos de sangre y los mares de lágrimas que concurrieron en aquel frío quirófano que de repente tornó en el lugar más cálido del mundo.

Otra acuario que a buen seguro sea capaz de soñar un mundo mejor, y ya van dos, pues Carla vio la luz un 12 de febrero, así que considero haber cumplido con la parte que me toca y se me antoja hasta oportuno valorar cortarme la coleta. Otra mujer, como no podía ser de otra manera, pues en esto de la paternidad les reconozco ser elitista y me he empeñado únicamente en procrear seres superiores. Otra princesa que ha llegado con la firme intención de sumarse a la ya presente y así completar la foto de la familia real. Otra niñita linda para chotear a su padre poniéndole ojitos. Como corresponde. Si es hoy que me amaga con llorar y no hago sino estrecharla entre mis brazos para abrigarla con mi calor. Para que me abrigue con su calor. Para que se sienta vigía avistando el mundo desde lo alto de un papá que con 90 kilos a los lomos bien podría confundirse con un buque o un trasatlántico.

La casa ya huele otra vez a piel de bebé, a leche materna y a pañales. Ya apuntan nuevamente las ojeras que estaban disipándose, ya asoman los despertares nocturnos y sobrevienen las preocupaciones de rigor: que coma bien, que duerma bien, que no enferme…, aderezadas en esta ocasión porque la empresa no empieza y acaba con una, sino que hay otra esperando la misma ración de atenciones y hasta más. Y el jodido día que sigue teniendo apenas 24 horas. ¡Cojones, para estos casos debería poder ampliarse hasta las 36, las 48, las 72! ¿No querías caldo? Pues toma dos cazos. ¡Pero qué dos cazos, señores! ¡Deseados y queridos! De esos que solo necesitas contemplar un instante para esbozar una sonrisa y hacer que se esfumen los contratiempos del día, los fantasmas de la noche. De los que inexplicablemente te hacen comprender los versos de aquella canción en la que alguien se preguntaba eso de que “¿cómo se puede querer a dos mujeres a la vez y no estar loco?”.

Almasy©

ANTONIO MACHÍN: "Corazón loco"


2 comentarios:

Maribel dijo...

Me alegro muchísimo con la noticia, y
me alegro sobre todo por Daniela, porque tiene la suerte de que le haya tocado un gran padre.
Espero que se críe muy bien y que no os dé más preocupaciones que las que son normales que den todos los hijos.
Mi más cariñosa enhorabuena.
Un abrazo.

Unknown dijo...

Enhorabuena Jaime , y a la mamá especialmente. Os deseo disfrute pleno de todos esos pequeños momentos de felicidad. Sirva este enlace a modo de regalito virtual. Espero que llegue.
http://lahermandaddeeva.files.wordpress.com/2010/03/con-ojos-de-nino.pdf

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