viernes, 8 de julio de 2011

165. Dibujos alienados

Ingenuamente uno confía en esos pequeños seres animados que proyectan en cine y televisión hagan su trabajo: educar a nuestros hijos. Por ello se los enchufamos constantemente, en casa, en el coche, mientras comen, mientras cagan, para irse a dormir, cuando amanecen. Y lo hacemos sin reparar en la cantidad de mensajes subliminares que encierran. Solo hace falta pararse unos instantes delante de la pantalla para constatar los retorcidos recados que trasladan a nuestras criaturas. Podría hacer una tesis doctoral que diseccionara cada uno de los que visiona mi hija, pero para su verificación requeriría que los lectores de esta bitácora se empaparan de los dibujos en cuestión. No voy a pedirles tal esfuerzo, así que me referiré únicamente a unos por todos conocidos: La Casa de Mickey Mouse de la factoría Disney, que recrea las venturas y desventuras de un ratón y sus amiguitos.

El protagonista absoluto de la serie es el tal Mickey Mouse, de ahí su título. Primer mensaje subliminal: los ratones dominan el mundo. La mascota de este es Pluto, que curiosamente no habla y mantiene su cuadrupedismo, a diferencia del ratón, que es bípedo y platica mejor que Cicerón, aunque un tantito engolado para mi gusto. Segundo mensaje subliminal: los ratones son capaces de esclavizar a los perros. También anda por ahí Goofy, un perro antropomorfo también bípedo, a diferencia de Pluto, que mantiene su animalidad natural. Tercer mensaje subliminal: dentro del universo canino se impone la sociedad de castas, con perros-perros, como Pluto, y perros-hombres, como Goofy, claros representantes del estamento sometido y el privilegiado respectivamente.

Luego está Minnie Mouse, la supuesta novia de Mickey. Y digo supuesta porque tengo la hipótesis de que todo apunta a que se casaron en secreto en las Vegas. Si no, que me expliquen por qué ella lleva el apellido Mouse. O eso o es su hermana. Cuarto mensaje subliminal: ¿acaso podría sugerirse una relación incestuosa entre Mickey y Minnie? Por no mencionar que a lo largo de su trayectoria el personaje ha sufrido diferentes transformaciones: de ojos negros corrientes y molientes a ojos con sugerentes párpados, de blanco y negro a color… Quinto mensaje subliminal: Minnie hace apología de la cirugía estética desenfrenada.

Además tenemos a Donald, un pato al que no se le entiende un carajo cuando habla de lo rasgada que tiene la voz. Sexto mensaje subliminal: los patos padecen de afonía congénita y precisan de un foniatra. De hecho, si fuese al cole sería un alumno con necesidades educativas especiales atendido por el maestro de audición y lenguaje. Además, y no sé si alguna vez se han fijado, el tipo, el pato, pese a su aspecto antropomórfico, viste únicamente una remerita en tonos predominantemente azules que le cubre solo el torso y de cintura para abajo va en cueros. Séptimo mensaje subliminal: los patos son exhibicionistas y a buen seguro también les va el voyeurismo.

Y qué decir de Daisy, la eterna novia de Donald, del que si mal no recuerdo es prima. Además, las malas lenguas dicen que esta mantiene encuentros ocasionales con otro primo de ambos, Narciso Bello. Octavo mensaje subliminal: las patas son adúlteras y fomentan la endogamia consanguínea que perpetúe su estirpe.

¿A que ya los ven con distintos ojos? Dibujos alienados, se lo digo yo.

Almasy©

LA MICKEYDANZA

Nota: esta bitácora permanecerá de vacaciones hasta septiembre. Feliz Verano. ¡Volveré con nuevas historias!


2 comentarios:

Silvia Arribas dijo...

jaajajajaja muy bueno Jaime!!! hay que tener cuidado con esos mensajes, y fuera de broma, los dibujos son modelos para los niños y los padres han de estar ahí para fomentar los valores correctos. Muy irónica la entrada, buen verano!!!!

veri dijo...

pero q genial eresss!!!

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