jueves, 7 de mayo de 2009

70. Papel mojado


Convendría a todos los alumnos y padres de alumnos adolescentes leer estas líneas. Y no porque presuntuosamente piense que son merecedoras del Nobel de Literatura, pero tras su lectura convendrán conmigo que son bastante razonables. Sin embargo, con casi total seguridad, a los que más atañería este mensaje, jamás accederán al mismo. Algunos porque ignoran estas formas de publicación contemporáneas que son los blogs; otros, porque aunque las conozcan y manejen, tienden a huir de cualquier invitación a la lectura que incluya más allá de dos líneas seguidas. En este segundo caso se me ocurre que algo de culpa tendremos los adultos, pues como rezaba una campaña publicitaria a este respecto: “Si tú lees, ellos leen”; ergo, deduzco que: “Si tú no lees, ellos no leen”. En definitiva, me da en la nariz que a esta manada de palabros solo accederán los que menos los necesitan. Como casi siempre. No obstante, dejaré una ventana abierta a la esperanza y me repetiré insistentemente que las casualidades y la fortuna también tienen cartas en esta timba y que, tal vez, un amigo de un amigo de un primo segundo mío que hace tiempo que no veo, lea estas líneas y se las transmita a alguien que sí necesitaba conocerlas. Pues bien, localizado el receptor más apropiado, comento.

En las últimas semanas ha sido recurrente el toparme con antiguos alumnos de esos que en su tiempo abandonaron los estudios o simplemente los completaron sin pena ni gloria. “¿Cómo te va Fulanito?” “Estoy en el paro, profe”. Y es que en tiempos de crisis los primeros en caer son los que hicieron lo justo o ni siquiera eso. Los que obviaron los plomizos consejos de algunos padres y educadores que les insistimos en que debían formarse mucho y bien, pues les restaban 40 ó 50 años para trabajar. Ahora quién sabe si 60, tal y como se está poniendo el cotarro. Muchos optaron por curros poco o nada cualificados que rápidamente les permitieron acceder a lujos tan innecesarios como un cochecito con sus correspondientes accesorios de tunning en los que ahora reza un cartel de SE VENDE. Y créanme que no existe nada más satisfactorio que equivocarse en alguna predicción fatal. A mí al menos no me pone ni poco ni nada regodearme con el “te lo dije”. Sin embargo, ¡qué pocas veces erramos!


A muchos de estos todavía jóvenes les atenazan ahora unas letras que no son precisamente las de nuestro alfabeto. Y lo peor de todo es que realmente la sociedad que nos ha tocado vivir les insiste en achacarles que no saben hacer nada productivo. Vamos, que si se tercia los podríamos tirar a la basura. Eso sí, al contenedor de orgánicos, que como mínimo son seres humanos y además estamos en la era del desarrollo sostenible. Los que todavía están a tiempo, que tomen conciencia de que su calidad de vida futura será directamente proporcional a la formación adquirida. No me sean necios pues y aprovechen el tiempo, que a los que mandan les sigue interesando la proliferación de cazurros que sigan haciendo las veces de burros de carga. Buena prueba de ello es que ningún mandamás haya apuntado a la educación como solución a la crisis.


¿Eran o no eran razonables estas líneas? Empero, pena penita pena, siento que no han calado. Adiós, palabras, adiós, que ya os está llevando el viento.


Almasy©


El Último de la Fila: "Como un burro amarrado en la puerta del baile"


2 comentarios:

sofi dijo...

Pues sí, sí que eran razonables tus palabras, quien no aprovecha las oportunidades que se le brindan acaba arrepintiéndose. Hay demasiada prisa por adquirir cosas materiales, como el dinero.Después de todos los exámenes y de que mi cabeza esté saturada, me vienen las palabras de Ortega XD: la vida es proyecto, es quehacer, es algo que voy construyendo. La vida también es problema porque debemos luchar por conseguir lo que deseamos, no nos dan da hecho. Y la vida también es tiempo, el hombre no es, sino que se va haciendo. En conclusión, no podemos ir siempre por la vía fácil, “quien quiere algo, algo le cuesta”…
Me acabo de dar cuenta, que mi mente no ha descansado lo suficiente jajajaja.
Buen finde!

María dijo...

¡Cuánta razón! y creo que pocos te escucharán porque sé, perfectamente, que escuchan poco. Sigo siendo de las que "machacan". En fin... y también sé que leerá lo que escribo. Un abrazo

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