jueves, 13 de enero de 2011

143. Fumando ya no te espero

2 de enero de 2011 fecha trascendental para la historia de España, un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad. Finalmente no se puede fumar en multitud de lugares. Para celebrarlo me atavié con mis mejores galas, normalmente arrumbadas en el fondo del armario rogándome que el infesto olor a tabaco no las invadiera, y me dirigí a uno de los pocos bares que frecuento. No las tenía todas conmigo, pues de mi retina todavía pendían restos de la fallida ley antitabaco precedente. Esa que invitó tímidamente a los locales a habilitar zonas para fumadores que brillaron por su ausencia, poniendo de manifiesto una norma incuestionable: no existe ley más deleznable y estúpida que aquella que nace sin el propósito de cumplirse ni hacerse cumplir.

Ingresé cauto, temeroso, a la expectativa, como esperando que me despertaran de un espléndido sueño. Observé el panorama, unos diez clientes y dos camareros con caras lánguidas y miradas perdidas. Reconocí entre ellos a algunos contumaces fumadores que en esta ocasión y contra pronóstico ¡no blandían cigarrillo alguno! ¡Eureka! Estuve a punto de exclamar. El tema estaba candente y en el ambiente pululaba la nueva regla vigente. Unos y otros comentaban la jugada mientras yo, callado como un puta, saboreaba regocijado cada sorbo de café, despacito, sin la apremiante necesidad de escapar presto de la cortina de humo que solía reinar en el local del que les hablo. De repente uno de los sujetos echó mano al bolso y sacó un cigarrillo. Se jodió la fiesta, pensé. Era demasiado bonito para ser verdad; pero me equivocaba, pues el tipo se lo ubicó en la boca y se fue a la calle para consumirlo. Eso sí, no sin antes largar algunas pestes del tipo: “esto es una puta dictadura”. Claro, como que nos obligan a hacer la declaración de la renta todos los años, como que no nos permiten rebasar los 120 km/h en autovía cuando nuestros coches son capaces de alcanzar los 240, como que a nuestros universitarios les han hecho tragar con el Plan Bolonia… ¡Qué curioso es el ser humano! Siempre que una ley no nos gusta apelamos al comodín de los totalitarismos y en España concretamente de estos sabemos un rato, pues han presidido gran parte de nuestra historia reciente. Además, como vengo defendiendo en esta bitácora, en esta nación padecemos de democracia acomplejada y nos cuesta un triunfo tomar decisiones contundentes, pese a lo razonables que puedan parecer, porque tememos que nos endilguen el calificativo de facha que con tanta facilidad se espeta. El caso es que luego al pobre ZP le acusan de blandito que rehúsa adoptar medidas impopulares y cuando las toma lo tachan de tirano. ¿En qué quedamos?

No respondí al comentario, pues temía ganarme un cerro de hostias, pero les juro que me quedaron unas ganas tremendas de recordarle al cabestro que lo pronunció el siglo de esclavitud al que nos han sometido los fumadores a todos los que detestamos este vicio tan pernicioso como absurdo. Pernicioso por razones de salud obvias, absurdo porque no conozco a ningún fumador que recuerde haberle gustado su primer cigarrillo, ergo es seguro que se empeñaron en insistir hasta tolerar el vicio. Ganas también de explicarle eso de que la libertad de uno acaba donde empieza la del vecino –algo que a buen seguro se escaparía de su recortadito entendimiento– e incluso, saliéndome de la corrección política y de mi vertiente más educada y diplomática, regalarle al oído un “te jodes”, alto, claro y sincero. Me contuve. Por lo de las hostias, claro.

Otro de los presentes, aparentemente menos cateto, comentaba cómo su jefe le había echado esa misma jornada el perro tras sorprenderlo en horas de tajo calzándose un pito. “Es que no aguanto más de 3 horas sin fumar”, debió excusarse con el patrón. Me dio pena. Nunca podrá viajar a Estados Unidos, ni a Japón, ni a Egipto, ni a Jordania. Por otra parte, lo de la apelación al vicio se había convertido en un cheque en blanco para abandonar el puesto de trabajo que nadie discutía. Craso error, amén de agravio comparativo para con los no fumadores, quienes podían perfectamente tener otros vicios que no gozaban de semejante aceptación social. Imaginen, verbigracia, que el que suscribe fuese adicto al sexo. ¿Acaso se entendería que cada dos horas yo requiriese echar un polvo? O que padeciese una ludopatía galopante. ¿Se comprendería en este caso que tuviese que salir al bar de la esquina a incendiar la tragaperras?

Tal vez la cosa se quede en un suspiro. Tal vez mañana el gobierno recule o la oposición lo convierta en arma arrojadiza para ganar votos en los próximos comicios; pero hoy, al menos por un día, ¡qué me quiten lo bailao!

Almasy©



8 comentarios:

María dijo...

Estoy de acuerdo. Creo que casi todos hemos ido a "hacer la prueba" y hemos estad observando. También superaron la prueba. A ver lo que nos dura.

Bonito cambio en el look del blog. Un abrazo

MARIBEL dijo...

Nadie es más antitabaco que yo. Sin embargo me parece mal el proceso por el que se ha llegado a no fumar en los bares: Yo sí he encontrado locales que habían invertido un buen dinero en colocar mamparas que se ajustaban a la anterior ley de separación de fumadores y no fumadores. Sobre todo en restaurantes. Comprendo perfectamente que ahora, esos empresarios se qujen y protesten, porque yo también lo haría.
De todas maneras, no hay que olvidar que somos un país de pícaros, y ya está en este asunto saliendo a relucir la picaresca: creo que ya hay algún bar que tiene una caravana aparcada en la puerta disponible para fumadores. No lo he visto, pero me lo han comentado.
Un abrazo y que nos dure mucho el respitar sin humos y que poco a poco, se vayan aplacando los "malos humos"

Gea dijo...

También me encanta el nuevo formato.Se agradece el guiño...,la película se podría titular: "Desayuno con diamantes".
Bitacoreros: cuando creáis que os escucha así como displicente..., no os equivoquéis, está actuando.Es una de las personas más sensibles ,inteligentes y receptivas que conozco.

A lo que vamos. Me confieso drogodependiente del tabaco y pido disculpas por los daños ajenos causados. Pertenezco a una generación educada en la responsabilidad , con pocas transgresiones a la espalda , así que acataré de buen grado la norma vigente y no osaré perjudicar, con mis cinco cigarrillos diarios, a los que prefieren vivir a pleno pulmón y morir de causa natural.
No obstante,apelo a los legisladores para que, puestos a hacer de este planeta un lugar más llevadero, más transitable...,también se acuerden de las emisiones industriales contaminantes,del capitalismo salvaje que nos separa del tercer mundo,de los que mueren a diario sin un mal cigarrillo que llevarse a la boca,de los que necesitan un soplo de aire fresco para no estrellarse de asco y de tedio con los tejemanejes de tan altos padres de la patria. A pesar de los pesares, gracias por el intento. ¡Todo un detalle!

Ptra dijo...

Ojalá la próxima prohibición sea el botellón ,estan echando a perder a la juventud con tanta permisibidad, espero leerlo en tu blog ¿o es que eso tambien quita botos y por eso no lo prohiben? así está España.

CARLOS dijo...

he de ser la oveja negra del corral
me parece muy bien la ley pero nadie se ha dado cuenta que en españa el 75% de la gente que va a un bar es fumador
me parece bien que no dejen fumar en sitios publicos donde es obligatoria por una u otra causa la asistencia
ejm.:
colegios
hospitales
lugares de trabajo
etc.
pero.....................
un bar
a un bar no estas obligado a entrar
por lo tanto
el dueño del bar es libre de dejar o no fumar en el
y nosotros somos tan libres de entrar o no
que no quieres humo pues a un bar donde no dejen fumar
esto es la ley de la oferta y la demanda en un pais capitalista como es este
haber cuantos bares pondrian el cartel de NO SE PERMITE FUMAR

Anónimo dijo...

Creo que es lo único bueno que ha hecho el gobierno desde que llegara al poder. Y nunca es tarde si la dicha es buena.
Mariano

burgueblues dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
burgueblues dijo...

Uale! tu blog es muy bueno, en mi opinion.. Pero que conse que esto no es un acto público de mi "pelotismo"

Publicar un comentario