viernes, 19 de febrero de 2010

104. Putas de lujo


Existen dos momentos en la historia reciente de este país en los que considero que numerosos artistas y hacedores de cultura de diversa índole y condición han perdido su credibilidad y, lo que es peor, su libertad.

El primero de ellos tuvo lugar durante la campaña electoral previa a las elecciones generales del 2008, cuando una serie de culturetas de cuyo nombre no quiero acordarme, mayormente cantantes –muchos de ellos adictos desde hace tiempo al playback, los discos de grandes éxitos y al agotamiento de ideas– y cineastas –miembros por tanto del siempre deslumbrante a la par que mentiroso séptimo arte–, tomaron parte activa y facilona a favor de la candidatura que encabezaba Pepe Luis ZP, alias “El Cejas”, para que esta renovara su mandato al frente de la Piel de Toro. Vale que se alíen para cambiar un gobierno, pero ¡¿para perpetuarlo?! Se dirán progresistas, pero el mantenimiento de algo en mi pueblo se llama conservadurismo. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Aunque pensándolo bien, dicha adhesión no debería extrañarme tanto, pues en calidad de historiador soy consciente de que la mayor parte del tiempo el artista no ha sido sino una fulana de postín al servicio del soberano, el noble o el cardenal de turno. Sin embargo, ingenuo de mí, pensaba que en pleno siglo XXI dicha pleitesía al proxeneta de marras, mecenas lo llaman en plan fino, habría expirado. ¡Craso error de novicia y cándida mente! Pero es que no puedo evitar recrear mi particular retrato robot ideal de cualquier creador que se precie de no vender su alma al diablo: bohemio, ácrata, contestatario a cualquier orden establecido o por establecer, particularmente alérgico a los ácaros de la clase política y repartiendo mandobles a discreción ora a esa gris y mal llamada derecha actual, ora a esa gris y mal llamada izquierda actual. Bien es cierto que a lo largo de la historia el intelectual ha participado algunas veces activamente de los procesos revolucionarios que pretendían cambiar rancias tendencias, para inmediatamente desmarcarse, como puede y debe ser, del nuevo orden a fin de mantener intacta su valiosa independencia. En otras ocasiones, tampoco ocultemos realidades, ha preferido poner pies en polvorosa y contemplar los toros desde la cómoda barrera del exilio, donde se come de caliente y se duerme a pierna suelta. Empero, lo que nunca debe hacer cualquier creador cultural que se considere como tal es convivir con el régimen vigente, pues cuando se comparte mesa, mantel y colchón con el chulo, se corre el riesgo de ingresar en el meretricio. Claro que si te abonan bien el servicio, como es el caso que nos ocupa, seguramente salga a relucir el “tú llámame perro, pero échame de comer”. Canon de la SGAE irracionalmente superlativo y subiendo, se apoda concretamente el pago a las filias y alineamientos prestados en el caso que nos ocupa. Sin duda alguna el segundo momento fatal de nuestro actual panorama cultural. Lucha contra la piratería, lo llaman los beneficiarios. Y yo me pregunto: en este afán desmedido por mermar el índice de bucaneros, ¿por qué no apostar un poquito más por la literatura (el tacto de un libro jamás podrá ser sustituido por una fotocopia o un ebook) o por el teatro (cuya inefable verdad en directo no conoce límites ni parangón)? Algún crítico más recatado que yo ha comparado dicho canon con el cobro que podría reclamar un arquitecto cada vez que alguien ingresase o simplemente contemplase su edificio. No obstante, lenguaraz de mí, prefiero otra analogía de mi cosecha bastante más escatológica, a saber: es como si el Señor Roca exigiese al respetable derechos de autor por cada giñada que tocara su fría y nacarada loza.

Almasy©

Plataforma de Apoyo a Zapatero: "Defender la alegría"


4 comentarios:

MARIA dijo...

Sòlo puedo decirte: ¡Ole,ole y ole!Muy bueno...

Anónimo dijo...

Buenas,

Voy a ser crítico con tu comentario en dos aspectos.

Primero, no hay que confundir artistas con intelectual, en una parte se hace referencia a los artista como intelectuales.

Segundo el libro electrónico del que actualmente no participo no se puede comparar con un libro de papel, pero entrar en el juego de si es mejor o peor, opino que no debe hacerse, tendrá sus cosas buenas y sus utilidades y cada cual que elija.

Un saludo

Anónimo dijo...

Almasy no conocía dicho vídeo ni plataforma pero te agradezco me hayas iluminado. Me explico: soy fan incondicional de Miguel Bosé, tengo todos sus discos y andaba dudando si descargarte o comprarme su último trabajo: "Cardio". No solo me lo voy a descargar sino que además le pasaré copias a mis 27 colegas del equipo de fútbol, a los 47 de la peña de fiestas de mi pueblo y a los 158 invitados a la boda de mi hermano. A mí Bosé me va a seguir gustando como artista, pero ya que me cobra canon que me lo cobre por algo.

Anónimo dijo...

Una sociedad, como la nuestra, no se puede mantener bajo ningún concepto, ya que, bien lo dices, todo
el mundo chupa de la vaca hasta grados sublimes para ascender hasta lo más supremo.
¿ Algún día me van a cobrar por ir caminando por la calle?
Toda persona, personajillo etc trepa, trepa sin hacer méritos de nada.
traigo aquí a Cicerón: " yo ya estoy en la segunda inocencia y no creo en nada"

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