viernes, 14 de diciembre de 2007

11. El mi pueblín




Supongo que no somos ni más ni menos santos que en otros pueblos. Huelga decir que no tenemos mar y entiendo que los habrá monárquicos y republicanos. El caso es que nos hacemos llamar naturales de Santa Marina del Rey, provincia de León. ¿Quieren descubrirla a través de los sentidos? Pasen y vean:

LA VISTA

Embocando una vasta lengua de asfalto uno se llega a Santa Marina del Rey. La línea de salida, o de meta, según avance el caminante, viene marcada por una frontera natural: el río Órbigo, antaño cosido de esas truchas burlonas que ríen la torpeza de todos los pescadores que se jactan de la grandeza de sus capturas.
Inmediatamente numerosos chopos señoriales, cual lanzas velazqueñas, vigilan el cauce del río al tiempo que abren paso a la civilización.

EL OLFATO

Santa Marina olía a “moñica” de vaca; pero ya no huele. Pudiera parecer repugnante, pero al menos olía a algo y sobre todo sabías que llegabas allí. Ahora las cosas ni saben, ni huelen, ni suenan a prácticamente nada en casi ninguna parte.
En invierno huele también a matanza, a chichas, a humero, a orujo celebrando la grandeza que supone el comer. Y en verano se confunden con el aire los efluvios de los ajos dispuestos mañosamente en ristras para conmemorar una feria que todos los 18 de julio reúne a propios y extraños.

EL OÍDO

En el pueblo suena sobre todo la seca algarabía de sus gentes cotillas, esas a las que apenas se conoce si no es por el mote. Solo se libran curas, maestros y médicos, que siguen ostentando el título de Don. No importa quién esté, pues la distinción se hereda.
Repiquetean a su vez diariamente las campanas de la iglesia, que lo mismo conmemoran actos religiosos que despiertan a esos perezosos a los que todavía se les pegaron las sábanas.
No era tampoco extraño que te recibiera Pedro Pipas, nuestro Groucho particular, al son de sus rancheras cantadas desde una carreta que destilaba ebriedad vinatera y felicidad sincera.

EL TACTO

En Santa Marina las cosas se arreglan a voces o a hostias, como Dios manda, y después de la tempestad, las Polas lo mismo te colocaban una muñeca que te aparataban un tobillo. Desde que faltan ellas nos toca ir al ambulatorio, como a todos.
No nos besamos ni nos abrazamos mucho entre nosotros, somos paisanos del Norte, pero cuando lo hacemos créanme que son besos y abrazos de verdad.

EL GUSTO

El pueblo sabe a embutido y a vino barato con gaseosa. Los vasos de leche con galletas antes de dormir encuentran sustituto en un “cacho pan” con chorizo. Sabe también a agua del caño, a hogaza, a guisos en tartera “perigüela”, a sopas de ajo, a patatas viudas y a garbanzos. ¡Qué quieren que les diga!, hace frío y no entendemos de dieta mediterránea.

En Santa Marina no nos duele nada, nos “manca”; “marchamos” en lugar de irnos; las cosas no las hacemos ahora, sino “luego” y no concebimos solucionarlas despacio, sino “a modín”. Jamás se nos ocurriría coger un autobús teniendo el “coche de línea” y siempre nos escucharán presumir de que en “pendón, truchas y pan de harina, no hay como Santa Marina”.

Almasy©



Joan Manuel Serrat: "Mediterráneo"


9 comentarios:

Pablo dijo...

Amigo Jaime, bonita descripción de tu pueblo. Vamos, que me quedo con ganas de conocerlo, que lo has descrito muy bien, jeje.

Un abrazo!

Kloud dijo...

Ánimo Jaime... todos pasamos malos momentos en la vida. Pero supongo que hay que seguir dándolo todo para afrontarlo, verdad? Si no fuera así... no se que sería de mí a estas alturas.

Sofi dijo...

Bonita descripción, muy castellano jajaja y además me recuerda al mio...tipico decir me "he quedao" las llaves en casa o "vamos a tomar unos chimes" jajaja o la tipica pregunta:¿pero estás bobo? XDXDXD,tú di que si Jaime ole castilla XD.Un saludo,ánimo ya queda poco para las vacaciones.

Pilar dijo...

Me encanta tu forma de contar las cosas, y me alegra abrir el correo y encontrarme una nueva entrega.
Con el poco tiempo que tengo para leer, estas pequeñas historias me tienen enganchada.
Es paradójico que alguien que tiene un mal día escriba para alegrárselo a otros. besss.

tamara dijo...

Esa descripción me suena de algo!!
A mi pueblo!!que se encuentra relativamente cerca del tuyo!
el olor,el sabor,las típicas frases leonesas que son inconfundibles...
simple y sencillamente...
¡¡VIVA LEÓN!!

Un saludín!xD

Rober dijo...

He sentido cada frase en la que describes nuestra tierra...menudo verbo, amigo.

Además, parece que el gusto y el reconocimiento es algo generalizado, a las pruebas me remito: si buscas "espiral de historias" en google, apareces en el número 3 y 4...eso sí, la primera entrada es del CNICE...jejeje

xbumasx dijo...

Un mal día lo tiene cualquiera,no hay que desanimarse, de las caidas aprendemos.

Buena descripción. También me recuerda un poco a "mi pueblo", en Segovia, (tan solo son 15 habitantes.. es un muermo total..).

Un saludo, Celia.

Anónimo dijo...

Descripción aterciopelada del pueblo de Santa Marina del Rey
El autor,erudito por sus grandes conocimientos,nos relata de una manera elocuente el discurrir de este pequeño pueblo leonés.
Utiliza unos recursos sencillos,al mismo tiempo que retóricos que cristalizan el aire puro que todavía se puede respirar.Gran nivel 15-12-07.

María García dijo...

Es un verdadero milagro que despues de un día tan malo no quieras morir de asco y prefieras deleitarnos a todos con tus historias...gracias!
¡...me quedo con las ganas de ver tu pueblo...!

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