jueves, 18 de agosto de 2016

261. Western


Al amanecer vendrán a por nosotros. ¿Me oyes, Pucho? Y habrá que estar preparados. Ellos vendrán preparados. Sin duda se presentarán con sus pistolones largos y su maleta de odios. Querrán sorprendernos. Pensarán que somos como esos holgazanes que duermen hasta el mediodía. No se esperan que el primer rayo del sol también nos pertenece. O bien creerán que como somos hombres decentes no nos defenderemos. Que podrán pasarnos por encima sin que presentemos batalla. Pero se equivocan, Pucho, se equivocan. Nos ha costado mucho llegar hasta aquí, tener lo que tenemos. Una buena mujer, lindos hijos, nuestro pedacito de tierra y un hogar al que deseamos regresar cada noche. Pensarán que pueden arrebatárnoslo de un plumazo. Que somos como esas moscas estúpidas que se posan delante de la mano de su asesino. Estarán convencidos de que agacharemos la cabeza y les abriremos la puerta para que tomen lo que no se ganaron con el sudor de su frente. ¿Me oyes, Pucho? Pero se equivocan, vaya si se equivocan. ¿O acaso tú no estás dispuesto a pararlos? ¿No te ves capaz de acabar con ellos? ¿De disparar a sus estómagos para que se desangren lentamente? ¿De estrangular sus cuellos hasta extinguir su aliento? ¡Claro que puedes, Pucho! Solo tienes que pensar en lo que tienes, en lo que amas y decidir si quieres conservarlo o prefieres dejar que se te escape de las manos. ¿Serías capaz? ¿Serías capaz de ceder sin más? Porque yo no, ¿me oyes? Yo he llorado demasiado como para dejar que todo lo que me gané a pulso, mañana se evapore porque esos hijos de mil zorras lo hayan decidido azarosamente. Podrían haber sido otros, pero nos eligieron a nosotros. Para ellos es un simple juego; pero para nosotros no. Sí, ya sé, Pucho, me dirás que para ellos es pura rutina y que nosotros somos hombres de paz, y no te falta razón. Nunca imaginamos que este momento podría llegar. Seguimos las leyes, obedecemos el código, trabajamos honradamente. Pero el momento está por llegar en unas horas y yo no pienso quedarme quieto. Tienes que ser optimista, Pucho. No siempre ganan los malos. De hecho mi papá me decía que todo hijo de puta pasa alguna vez delante de la escopeta. Solo tenemos que ser nosotros los que la amarremos fuerte y apretemos el gatillo. Sin titubeos, sin remordimientos. Todo el cargador en su barriga. Con los ojos abiertos, para que antes de irse al otro barrio vean el rostro del hombre que les quita la vida. ¿Entendiste Pucho? ¡Los ojos bien abiertos ante todo!

Almasy©


PEARL JAM: "Animal"

1 comentarios:

Guillermo Recio García dijo...

Muy bueno forastero

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