viernes, 12 de septiembre de 2008

39. Sobre gustos tal vez debería haber algo escrito


El pasado viernes 5 de septiembre TVE-1 emitió en su programa documental Comando Actualidad un especial “Fiestas Populares” que se merece una reflexión y hasta dos. De cuantas celebraciones se recrearon me quedo con el comentario de tres por cuestiones de espacio e interés: la “Tomatina” de Buñol, la “Nit de l´Alba” de Elche y el “Toro de la Vega” de Tordesillas.

LA DESCRIPCIÓN

La “Tomatina” tiene lugar en la provincia de Valencia, concretamente en un pueblo de 10.000 habitantes que por mor de la celebración atrae a 30.000 curiosos fiesteros que colapsan sus calles. El objetivo fundamental es que el montante poblacional en pleno se dedique a dar y recibir tomatazos a diestro y siniestro.

La “Nit de l´Alba” ve la luz, nunca mejor dicho, en los límites de Alicante y consiste mayormente en hacer estallar durante toda una noche un variado surtido de pirotecnia. Entre las diversas manifestaciones en las que hace acto de presencia la pólvora, a un servidor la llamó especialmente la atención las guerras de petardos y carretillas (una suerte de bengalas incendiarias) que se ejecutan en diferentes recintos debidamente acotados de la ciudad bajo la atenta mirada de fuerzas de seguridad del estado y sanitarios.

El “Toro de la Vega” se celebra en tierras vallisoletanas y el intríngulis del festejo no es otro que el de perseguir a un bóvido macho a la carrera con la firme intención de darle muerte a base de lanzazos para honrar a la Virgen de la Peña.

EL JUICIO

En cuanto a la primera se refiere, la “Tomatina”, alguno me expondrá que la cosa no hace daño a nadie a no ser que te endiñen en un ojo, que es simpaticona, original, diferente y que rezuma buen rollo por los cuatro costados. Sin embargo, personalmente contemplo con notable estupefacción el desperdicio de toneladas de esta hortaliza que a los pobres agricultores se les paga a cuatro perras y a los desprotegidos consumidores se les clava a 3 euros el kilo.

Observando las guerras de petardos y carretillas de la “Noche de la Alborada” me aventuro a confirmar sin peligro a equivocarme la condición masoquista del ser humano. O eso o que algunos se aburren demasiado, porque no me explico qué placer puede reportar el hacinarse en un redil pertrechado de minibombas para contemplar su estruendo y sufrir las múltiples quemaduras que provocan. De hecho no me cabe duda que la celebración ilicitana en algunos lugares del mundo se confundiría con un conflicto bélico.

Por lo que se refiere al “Toro de la Vega” sus detractores alegan que es una muestra más de maltrato animal y sus defensores que se trata de una tradición que se remonta al siglo XV. Efectivamente, ¡al siglo XV y no al XXI!, muy señores míos. Se me ocurre que en pleno 2008 seamos capaces de distanciarnos de los divertimentos medievales y humanizarnos un tantito. O tal vez no. El caso es que ya había condenado yo a los tordesillanos cuando una de sus oriundas se pronuncia en estos términos durante el programa: “Vale que el animal sufre, pero a nosotros por matar a un toro nos llaman garrulos y al Juli maestro, no es justo”. Y razón no le falta a la moza. Incluso si me apuras su delito es ciertamente menor, pues la festividad pucelana se celebra una vez al año y cualquier torero que se precie da muerte en torno a una centena de morlacos anualmente. Pero ya se sabe: mata a un hombre y te llamarán asesino, mata a un millón y te llamarán conquistador. Lo cierto es que lo de este país con la tauromaquia es enfermizo, pues hacemos partícipe al animalico en cuestión a tutiplén. Lo lidiamos, lo corremos, lo enmaromamos, lo embolamos, lo lanceamos y un largo etcétera de atrocidades varias. Eso sí, nos curamos en salud alegando que el torito bravo apenas sufre, pues se trataría de una especie concebida esencialmente para darle muerte. Empero, parece evidente que lo de ausencia de sufrimiento no se lo cree ni el tonto del pueblo. Vamos, le tiene que hacer una gracia a la bestia que la quemen, arrastren, golpeen y/o pinchen de no te menees. Y eso que un servidor se considera moderadamente aficionado a la Fiesta Nacional y descarnadamente apasionado de José Tomás. No sé, visto lo visto tal vez tenga que replanteármelo.


Almasy©

ROCÍO JURADO: Viva el Pasodoble


5 comentarios:

Sofi dijo...

O.o vengo de valladolid... y menos mal k no he presenciado esa fiesta...no me gusta ni cuando sacan a las pobres baquillas y las "torean"...en fin...quién es más animal¿? el toro? hmm...me parece k esta claro k no...y se supone k somos "racionales" (pa' lo k queremos por supuesto, lo k implique "diversión" a veces nos hace perder la cabeza...)Un saludo!

Pilar dijo...

Jaime, estoy contigo como siempre, en lo de los tomates y los petardos voy más allá, me parece de subnormales, como mucho son bonitos los fuegos artificiales vistos de lejos, de muy muy lejos. Y en el tercer punto yo también me he considerado siempre “moderadamente aficionado a la Fiesta Nacional” y quizás me engañe a mi misma pensando que en una plaza la lucha es de tu a tu, a veces el torero también pierde algo, que se lo digan a tu José Tomas, ya me gustaría que esos animalitos se criaran para algo más, seguro que es insano y yo también debería replanteármelo: me encanta ver al Fandi poner banderillas, pero lo del Toro de la Vega es una salvajada, los animales que atacan en manada a un solo individuo no lo hacen para divertirse y las personas inteligentes tampoco.

Tobías dijo...

¿Renunciamos a nuestras fiestas tradicionales o no ? Sinceramente hay fiestas que sí se podían retocar un poco porque me parecen un poco bestiales como puede ser la de Tordesillas.Ahora bien eso no quiere decir que debe desaparecer nuestra fiesta nacional llena de arte, de intuición,m de pensamiento, de maestría.Esta representa el sentimiento más metafísico de la persona humana.

Anónimo dijo...

Sencillamente genial las tres fiestas.Alegría y botellón para todos

Mariano dijo...

Importantes las tres fiestas porque representan a cada uno de estos lugares.Hay muchos detalles que se pueden suprimir para no ser causantes de hacer daño a unas terceras personas.Soy más partidario de lo tradicional que de lo falso en progresismo

Publicar un comentario