viernes, 18 de octubre de 2013

208. Los padres somos unos moñas y nos deberían dar un carnet acreditándolo


Hace unos meses que prometí volver al ruedo bitacorero con una entrega sobre padres, y más específicamente centrada en la "moñez" -permítaseme el neologismo- que nos caracteriza y para la que me temo que no tenemos remedio alguno. No he cumplido con los plazos, motivo por el cual me disculpo ante los que habitualmente aterrizan por estos lares, pero como bien dice el refrán, "más vale tarde que nunca".
Aclarado lo cual me adentro en procelosas aguas. Ni más ni menos que en las de denunciar la manifiesta idiocia con la que habitualmente procedemos los progenitores. Algunos más que otros, evidentemente, e incluso puede que alguno se escape de la quema, pues siempre hubo justos en Sodoma -y en Gomorra también-; pero créanme que mayoritariamente aquí no se salva ni el Tato.
Bien podríamos arrancar mentando la "moñez" que destilan los sobrenombres con los que familiarmente nos referimos a nuestros vástagos. Desde "mi bebe" (aunque el chaval ya tire de cuchilla de afeitar y se encierre sospechosamente en el baño a dios sabe qué), pasando por "mi princesa" (incluso los que nos declaramos abiertamente republicanos tiramos de monarquía para estos menesteres), hasta llegar a toda una retahíla de medionombres y/o diminutivos que si bien para nuestras mascotas serían perfectamente apropiados, para la carne de nuestra carne, para la sangre de nuestra sangre, se me antojan hasta ridículos.
Como ridículas son también determinadas atribuciones tempranas que les asignamos a nuestras criaturas desde la más tierna infancia, tales como: "Mi Jessi compone desde los cuatro años y toca varios instrumentos desde los 6" o "¿Lo has oído? ¿Has oído a mi Pedrito? ¿Has oído lo que ha dicho? Ha dicho circunstancia"; cuando la cruda realidad, como mínimo, introduciría notables matices que nos conducirían por sendas bien diferentes, más en la línea de: "Mujer, si consideras los cojones como un instrumento de percusión, entonces sí, entonces tu Jessi los toca como los ángeles" y "Hombre son formas de verlo, a mí me parece que ha dicho un gugutata como la copa de un pino".
Además, para más inri, lo peor de todo, es que no nos conformamos con circunscribir nuestra "moñez" al ámbito privado, sino que nos empeñamos en hacer ostentación pública y notoria de la misma. Y para muestra un botón: ¿Han participado o sido testigos de alguna reunión de padres en la escuela infantil? Pues de película de Berlanga, se lo juro. La esforzada profesora por un lado intentando trasladar la información propiamente dicha del devenir del curso y mientras los papás y las mamás interrumpiendo una vez sí y otra también con gilipolleces varias: "¡A mi Raúl la manzana le sienta mal!", "¡Mi Kevin como no se eche siesta no es persona!", "¡Pues mi Jennifer como la profesora le levante la voz se hace popó encima!". Ante lo que la profesora calla pero no otorga, pues ganas no le faltan de contraatacar con: "¡Pues si le sienta mal la manzana a tu Raúl le mandas pera, zorra!", "A tu Kevin lo que le pasa es que la noche lo confunde y como no lo acostáis hasta las 23:30 -que me lo cuenta él, no te vayas a creer- en cuanto puede se abona al planchado de oreja", "No te equivoques, bonita, tu Jennifer no se hace popó, tu Jennifer lo que hace es cagarse en mayúsculas, que la jodía tendrá cuatro años pero pone unos mojones como el sombrero de un picador".
Les aseguro que la cosa no mejora mucho con los años. Al revés. Ya en el colegio a mi niño no se le pueden mandar deberes porque se satura y puede llegar a frustrarse. Eso sí, el judo, la natación, el inglés, las sevillanas y el fútbol al que yo le he apuntado por las tardes, lejos de saturarle, complementan y enriquecen su educación y su existencia.
Uno podría pensar que en el instituto y con la llegada de la adolescencia a puerto, la "moñez" se disipa, si bien en algunos casos, cabría apuntar que se enturbia y se acrecienta sobremanera. Así, están los padres a los que les da por hacerse "amigos" de sus hijos, asunto que jamás alcanzaré a comprender. Con lo complicado que es aproximarse a la condición de buen padre/madre, como para complicarse la existencia pretendiendo convertirte en colega de tu rapaz/rapaza. "Cariño, tú cuéntamelo todo que sabes que soy tu mejor amiga y no tiene que haber secretos entre nosotras". "Pues mira mamá, hoy el Richar me ha tocado un pecho, pero poco y por encima de la camiseta e inmediatamente a continuación yo me he puesto a comerle la boca, que así entre nosotras y en confianza te diré que le sabe a puerro".
Y así hasta llegar a la mismísima edad adulta. Créanme, como lo oyen. Que como docente todavía he tenido que escucharle a mamás y a papás con criaturas bien entradas en la veintena perlas del tipo: "¿Le importaría apuntarle los deberes en la agenda al muchacho? Es que es tan despistado". A lo que, mordiéndote la lengua, sueles responder con un escueto: "Lo siento, señora, pero su hijo ya es mayorcito para esos menesteres", aunque lo que verdaderamente subyace, lo que verdaderamente te provoque la petición sea espetarle: "¿Y las tostadas? ¿No quiere que vaya por las mañanas a su casa a untarle las tostadas con mantequilla y mermelada? ¿Y el ojete? ¿No quiere que le rasque el ojete al muchacho siempre que le asalte algún tipo de prurito provocado, verbigracia, por el siempre revoltoso calzoncillo, que gusta meterse allá donde no le llaman".
Lo dicho, que no tenemos remedio.

Almasy©



LOS RONALDOS: "Adiós papá"


lunes, 27 de mayo de 2013

207. Basta ya


En el día de hoy aterrizo, después de los tiempos, con aires rebosantes de pesimismo, asunto que aviso con antelación para que los menos estables emocionalmente hablando dejen desde ya mismo de leer estas líneas. Advertido lo cual les diré que la entrada de hoy es resultado de estar literalmente hasta los santos cojones de escuchar mensajes del tipo "impossible is nothing", divinos de la muerte para campañas publicitarias de Adidas o para tirarse el pisto de filósofo utópico en las redes sociales (he de reconocer que como tweet es ciertamente efectista). Pero basta ya, por Dios, sobre todo en un momento como el que estamos viviendo. Basta de llenarle fundamentalmente a nuestros jóvenes el depósito de los sueños con supuestos en gran parte inalcanzables para la mayoría. Basta de venderles humo, de decirles que podrán ser biólogos marinos o músicos que se inflarán a vender discos, porque muchos, por no decir la mayoría, tendrán que conformarse con limpiar las peceras del acuario o animar con la guitarra desde la hoguera del campamento hasta el cumpleaños de la tía Herminia (harto legítimo todo ello, por otra parte, pero a buen seguro a un buen trecho de lo que sería su objetivo final). Y líbrenme los ángeles y los demonios de querer cercenar los sueños de nadie, pero sí de poner un pellizco del principio de realidad en todo este asunto del futuro a fin de que el hostiazo de algunos no sea de proporciones mastodónticas, de significar no solo el envés de las cosas, sino también del revés, la cara B, el lado oscuro, que diría Dark Vader. Y es que al fin y al cabo y por mucho que nos joda, parafraseando al maestro Calderón, no se puede ignorar eso de que "los sueños, sueños son". 

Conozco a tanta gente tan buena que se ha quedado por el camino, que miedo me da alimentar gratuitamente el ego de cuantos me rodean. Y eso no quita para que los anime, para que los aliente, para que crea en ellos con fruición, para que los estime profundamente y hasta quiera con toda el alma; pero al mismo tiempo para poner delante de sus ojos el hecho de que la cruda realidad tiene un altísimo número de participaciones en esta tómbola de la vida. Y mira que me esfuerzo por morderme la boca, por repetirme: "¿quién eres tú (por mí) para dudar de los sueños de nadie, para ensuciar sus esperanzas, para teñir de pesimismo sus anhelos?"; pero reconozco que me acaba pudiendo mi lado protector, mi vertiente más paternal, para defender eso de que hay que esperar que ocurra lo mejor preparados para lo peor. Así de sencillo y a la vez así de complicado. 

Tal vez sea un síntoma de envejecimiento prematuro por mi parte o un mero reflejo del contexto de crisis en que nos encontramos, pero observo que me estoy volviendo peligrosamente cada vez más sincero, oscuro y directo. Cada vez me cuesta más recomendarle a nadie sobre su futuro, sobre sus perspectivas a corto, medio y hasta largo plazo. Sin ir más lejos, me estremezco cada vez que un alumno me pregunta eso de: "¿profe, qué tiene salida?". "¿Nada?" "¿Todo?" "¡Qué se yo!" Y ya cuando le muestro el catálogo de títulos que está a sus disposición se me revuelven hasta las tripas. Muchos de ellos con nombres imposibles altamente sofisticados que parecen ignorar la pregunta que debería seguirles: "¿habrá trabajo de lo mío?" Fíjense que hasta me ha sobrevenido la idea de que ahora en las universidades, a la vista del panorama, solo deberían ofertarse tres carreras (grados se llaman ahora, que otra cosa no, pero el plan Bolonia repulido en materia de vocablos lo es un rato): "Ciencias", "Letras" y "Mixtas". Punto pelota.

No sé, tal vez sea así como ha de discurrir la cosa. Soñar para, en las mayoría de las ocasiones, pegarse la hostia. A lo mejor resulta irremediable y hasta necesario. A buen seguro que no pueda ni deba ser de otra forma para que cada uno recorra su camino y tropiece con sus obstáculos (Galeano lo diría mucho mejor: "la utopía sirve para caminar, pelotudo"). Tal vez nunca debería haber escrito estas líneas, tal vez lleve una temporada con sobredosis de Arturo Pérez-Reverte, tal vez deba seguir creyendo, con 36 años a mis espaldas, que algún día pisaré el Santiago Bernabéu para marcar el gol decisivo en la final de la Copa de Europa (me niego a decir eso de Champions League). Tal vez...

Almasy©


El Kisky: "Soñar es gratis"

sábado, 13 de abril de 2013

206. El último aliento


"Camino de Santiago dando un rodeo del carallo" se estrenará el próximo 25 de abril en doble función en el teatro Villa de Móstoles. La sesión de las 12 h está completa por alumnos de otros institutos de Móstoles. La sesión de las 18 h está abierta a cualquiera que desee pasar un buen rato viendo cómo nuestros jóvenes tienen un potencial que se caga la perra.

Son las 0:23 de la madrugada cuando me dispongo con estas líneas. Mis retoñas duermen y se respira calma chicha en el hogar. Con la noche bien cerrada, una ligera duermevela invadiéndome y el olor a primavera asomando por mi ventana no puedo quitarme de la cabeza que el próximo 25 de abril verá la luz mi 6º musical desde que aterricé en el Rayuela, uno por año, ¡madre del amor hermoso! Ya tengo callo y bien pareciera que los nervios y la ansiedad no tuviesen permiso para asomar, y sin embargo lo hacen. Menos mal, porque creo que eso significa que sigo respetando lo que hago. Y otro año más diciendo lo mismo a estas alturas de la película: “este año es el último”. Pues eso, para no perder la costumbre: “este año es el último”. Eso sí, por primera vez en todo este tiempo me dispongo a reflexionar por escrito sobre la experiencia que supone antes de que vea la luz. Creo que resulta harto consecuente con el mensaje que intento darle a mis chicos: no importa tanto el producto final como el proceso que conduce a él. Dicho de otro modo, quiero ganar, no cabe duda, pero no de cualquier manera. Quiero hacerlo jugando bien. Me sobrevienen a la cabeza precipitadamente las primeras reuniones, las primeras expectativas, los cientos de emails cruzados por el camino, los cuadrantes de ensayos imposibles, los rostros frente al espejo buscando que no se pierda el paso, el palpitar de las músicas y de los corazones, el bocadillo a medio comer porque me toca bailar, las prisas, el que no llego, el que me regañan como falte, el temido ultimátum de Jaime, las sonrisas al final del día haciendo lo que más me gusta, lo que me saca de la rutina, de los problemas vividos y por vivir, lo que me insufla ese aire que necesito para seguir adelante...

Quiero que salga bien, ¡cómo no iba a quererlo!, incluso mejor que bien si es posible porque considero que se ha trabajado para que así sea, pero ante todo y sobre todo, independientemente del resultado, me quedo con la ilusión del camino, con el esfuerzo depositado tanto por los que han dirigido como los que han sabido dejarse dirigir, con el espíritu de equipo que ha reinado, con la convivencia de chicos y chicas desde 12 a más de 20 años durante unas sesiones de ensayos en las que como por arte de birlibirloque se borraba la fecha de nacimiento en el carnet de identidad para comportarse como un solo ente. El de Fuenlabrada con la de Móstoles. La de Getafe con el de Alcorcón. El de Leganés con la de Parla…

No me puedo olvidar tampoco de las dudas, de los llantos, de las lesiones, de los desalientos, de los nervios a flor de piel en algunas ocasiones, de más de un enfado y de más de una bronca, de los que no han llegado hasta el final por abandono voluntario o involuntario... Y no me puedo olvidar porque también forman parte del negocio que supone caminar. ¡No todo iba a ser de color de rosa!

Y soy incapaz de rescatar un solo nombre concreto, pues hace un rato, preparando el listado de los que estáis inmersos en este tinglado, me salen 102 almas sin contar la mía. ¡Cristo del Gran Poder, lo mío son las marabuntas al cubo y lo demás son tonterías! ¿Cómo entonces significar a uno solo pudiendo quedarme con agradecer a los 102 integrantes que me hayáis dejado conduciros hasta aquí? Pues eso, pase lo que pase: ¡GRACIAS A TODOS DE CORAZÓN!

Almasy©


LUAR NA LUBRE & ISMAEL SERRANO: "Chove en Santiago"

domingo, 17 de marzo de 2013

205. No me doy por aludido



Dice uno de mis referentes personales en la actualidad que una de las claves para reaccionar cuando te hallas taciturno y cabizbajo es cabrearse, buscar la ira que reside escondida en tu interior y sacarla fuera en lo que vendría a ser un cagarse en todo lo que se menea. A diario hay cientos de motivos para ello, pero no siempre uno percibe las señales necesarias para desatar el cabreo de marras. La semana pasada al menos un asunto fue lo suficientemente poderoso como para tambalearme y provocar hoy estas líneas: la publicación de unos supuestos resultados sobre el pasado proceso de oposición al cuerpo de maestros en los que se denunciaba que numerosos aspirantes no habían sido capaces de superar una prueba con contenidos al alcance de rapaces de 12 primaveras.

Como ando algo desentrenado en esto de la escritura, no acierto a buscarle un hilo conductor medianamente ordenado a todas las reflexiones que me sobrevinieron tras leer la noticia, es más, considero que como parte de un cabreo no procede dicho ordenamiento, pues a nadie en su sano juicio se le ocurriría reflexionar friamente si cuando se cisca en los muertos de alguien primero procede llamarle "bobo" para luego ir in crescendo hasta rematar con un "eres un anormal de libro, fijo que tus padres eran hermanos". Simplemente estoy en condiciones de largar cual diarrea el conjunto de pensamientos, muchos de ellos aderezados con exabruptos, que rondan no ya mi cerebro sino mis intestinos, con la única intención de que abandonen definitivamente el cuerpo en el que habito a diario:

1. En la medida en que los opositores que cometieron semejantes errores no consiguieron la pertinente plaza de maestro, no se puede decir que estos estén mal formados -los maestros, aclaro-. En todo caso los aspirantes titulados en magisterio que suspendieron la prueba. 

2. Ya  me gustaría ver a mí los exámenes que superan los miembros de la consejería de educación que rigen los destinos de la formación de la comunidad en la que resido y por extensión los del ministerio de educación. ¡Ah, si no superan ninguno, coño! Si para ser político lo único que se precisa es no tener alguna deficiencia mental acreditada, o sea con papeles, por lo demás, que pase el siguiente que hay sitio, cargo y sobre. Sin ir más lejos nuestra insigne consejera Lucifi, ha firmado alguna de las paridas más espectaculares que se hayan podido pronunciar en materia educativa en los últimos años. De esas que le dejan a uno frío y hasta le provocarían la risa salvo por el pequeño matiz de que esta señora es mi jefa y no soporto que alguien que está por encima de mí y gana mucho más dinero que yo sea infinitamente más subnormal que un servidor.

3. En el análisis de estos resultados bien podríamos remontarnos mucho más allá y tal vez preguntarnos cómo esos opositores obtuvieron la titulación de magisterio, y la de bachillerato, y la de la ESO, y la de primaria, y la de infantil... y en definitiva cuestionarnos si el sistema educativo en su totalidad ha sido convenientemente gestionado por el bipartidismo imperante en esta casa de putas llamada España.

4. Dicen que el informe lo eleva la inspección educativa, curiosamente la misma en la que muchos de los cargos provienen de la dedocracia imperante y en la que, como en todas las casas, nos encontramos gente capaz -que sabe, resuelve, se ocupa y se preocupa- y otra no tanto -inútiles que no saben a tocino ni aunque los unten y que cuando los requieres para solucionarte alguna pepla del día a día practican un palmario Poncio Pilatos, vamos que se lavan las manos-. De hecho, no se si sabrá el común de los mortales que también en este organismo existen los interinos, en este caso denominados "inspectores accidentales", que a ellos les sonará bien sofisticado pero a mí me evoca más algún título cinematográfico americano de serie B rollo "Inspector por accidente", con pechos y risa floja por doquier.

5. Las cosas no son blancas ni negras muchas veces, sino grises con todos los tonos habidos y por haber. Así, he conocido docentes con experiencia pero sin oposición que han sido un referente para mí, otros con experiencia y con oposición sobre los que solo se me ha ocurrido pensar "llevas 30 años en la profesión y los 30 haciéndolo mal", a jóvenes sin experiencia y con oposición más verdes que una vara verde a los que la administración llama docentes pero que bien a gusto podrían haber sido mamporreros, a jóvenes sin oposición tan capaces y resolutivos como el que más, dispuestos a comerse el mundo si les dejamos, a profes de todas las edades que por sus circunstancias personales jamás se sacarán la plaza y sin embargo la categoría de Maestros se la han ganado a pulso con su ejemplo diario y no en virtud de un examen que es solo eso, un examen.

6. Y en hablando de exámenes, cabría preguntarse si uno de esas características puede considerarse como la condición sine qua non para convertirse en un docente de garantías. De hecho, salvo en lo que a cuestiones de ortografía y redacción se refiere, yo más que un examen me atrevería a decir que a lo que se han sometido estos opositores es a un concurso de trivial similar a los que yo practico en fin de año con mi familia. ¿Qué examinamos pues? ¿Son acertados los modelos y contenidos que proponemos? Pienso en mí, sin ir más lejos, un ser dotado de una memoria regular tirando a deficiente que no me ha impedido convertirme en licenciado en historia, historiador -he ejercido como tal y a mi manera sigo ejerciendo- y profesor de historia, geografía y arte. Y no me pregunten quién fue el rey de Dinamarca en el siglo XII ni que les cite tres escritos de Heródoto porque lo tendría que buscar; pero es que una cosa es tener buena memoria y otra bien distinta saber historia. Existen multitud de cosas que no sé, pero sí sé cómo saberlas, comprenderlas y cómo hacer que otros las sepan, las comprendan y hasta se apasionen si se descuidan. De igual modo que un buen médico bien puede ser obeso, un magnífico mecánico conducir una tartana renqueante de segunda mano con apuros para superar la ITV y un estupendo cantante de ópera fumar como un carretero antes de salir a escena para marcarse un aria de toma pan y moja.

7. Por último y dedicado al conjunto de medios de desinformación del país que se han hecho eco de la noticia bailándole el agua a la fuente desde la que se generó: me cago en la reputa madre que os parió.

Almasy©


HAMLET: "Irracional"

sábado, 9 de febrero de 2013

204. Pero lo cierto es que...


Dijisteis que estaríais siempre a mi lado;
pero lo cierto es que os faltó tiempo para perderme de vista
en la primera esquina.

Dijisteis que cuando fuese mayor lo entendería;
pero lo cierto es que crecí, fui mayor,
y seguí sin entenderlo.

Dijisteis que siempre pisaría firme, que no caería jamás;
pero lo cierto es que apenas me descuidé un instante,
solo vi pozo y abismo.

Dijisteis que saldría el sol, que siempre sale;
pero lo cierto es que no asomaron más que luna y sombras.
Ni rastro de sol.

Dijisteis que solo estaba yo,
omnipresente, único, especial, imprescindible;
pero lo cierto es que simplemente fui uno más.

Dijisteis que era grande, compacto, intenso, todopoderoso,
superhéroe entre superhéroes;
pero lo cierto es que fui tan "burdo jirón de mí" como el resto.

Dijisteis que me lloverían miles de besos,
que perdería la cuenta con los cientos de abrazos;
pero lo cierto es que ambos cesaron en las decenas.

Dijisteis tantas cosas, tantas,
y tantas mentira, tantas,
y tantas tan imposibles de cumplir, tantas.


Almasy©


MARÍA CALLAS: "La mamma morta"



martes, 20 de noviembre de 2012

203. Ajustes, que son ajustes



La entrega de hoy se me antoja imprescindible para aclarar a todos los absurdos habitantes de este país el porqué de algunas de las decisiones más controvertidas que está adoptando el actual gobierno de la nación y más específicamente a la ingente ralea de perroflautas judeomasónicocomunistas antipatriotas que las critica, que se manifiesta contra ellas, que huelguea (del verbo huelguear) a como dé lugar, que se enfunda camisetas con lemas utópicos, que enarbola causas perdidas y por extensión poco rentables, simple y llanamente porque desconoce la arcana bondad que encierran, a saber:

El paro: no es sino una clarísima medida dentro la política de conciliación familiar que persigue el gobierno. Así, el desempleo es clave para que las familias atiendan convenientemente a sus vástagos, los lleven al colegio, les preparen la manduca, les revisen minuciosamente sus tareas y hasta jueguen con ellos. Y es que no me negarán que hasta le llegada del pepé al poder abandonadita estaba la prole de tanto trabajar. Fundamentalmente por culpa de las mujeres, esto resulta incuestionable, pues desde que al movimiento feminazi le dio por proclamar a los cuatro vientos que las hembras tenían los mismos derechos que los machos, estas habían dejado sus hogares manga por hombro.

El rechazo del matrimonio homosexual: normal y lógico, oiga usted. Y nada que ver con argumentos ultracatólicos primitivos y desencaminados como los de que la única unión admisible es la de un hombre con una mujer por aquello de cumplir con leyes divinas y naturales. La cosa va más por conservar eternamente el amor de estas parejas homosexuales precisamente apartándoles de su institucionalización, pues está visto y comprobado que siempre que la cosa concluye en matrimonio, lo cual no deja de ser un frío contrato, se apaga inevitablemente la llama de la pasión y se ilumina la del hastío vital y la monotonía. “Te casaste, la cagaste”, que dice un refrán. “Follas menos que un casado”, que dice otro. Y si lo prefieren hagan caso del gran Groucho Marx, que de esto sabía un rato: “El amor es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución”.

El aborto inadmisible en cualquier circunstancia: como debe ser si queremos una sociedad madura, adulta y responsable que sepa que todo acto, incluso el sexual, tiene sus consecuencias. ¿Que echaste un polvo?, pues apechuga. ¿O es que somos lo suficientemente mayorcitos para darnos un revolcón en el asiento de atrás de, pongamos un Seat León; pero luego reculamos y queremos escurrir el bulto cuando de asunción de responsabilidades se trata? ¡No hija no!, que decía el ilustre enpazdescanse Antonio Ozores.

Recortes en educación: claramente una disposición orientada a paliar los tradicionales desajustes existentes entre la oferta educacional y el mercado laboral de la nación y, por extensión, minimizar la frustración de nuestros jóvenes. Como lo oyen, pues habiendo percibido que la mayoría de los que estudiaban una carrera universitaria no conseguían en gran parte de las ocasiones dedicarse a una profesión relacionada con la misma, se ha optado por cercenar la opción de que se formen con la única pretensión de ahorrarles una tan innecesaria como evitable depresión. Ayuda humanitaria lo llamaría yo.

Recortes en sanidad: sin otro objetivo que preservar nuestra salud. No se me froten los ojos, que han leído bien: por preservar nuestra salud. Tanto es así que un selecto grupo de expertos científicos españoles dotados de material de investigación de última generación acaba de publicar un riguroso estudio en el que se demuestra que la principal enfermedad que aqueja a la población española es la hipocondría y nada mejor para combatirla que la terapia de choque: fuera médicos, fuera hospitales, fuera fármacos. ¿Acaso no dicen que muerto el perro se acabó la rabia? Ea, pues muerto y bien muerto.

Y como estas, otras cien, mil o diez mil (la eliminación de la paga extra a los funcionarios persigue fomentar el consumo responsable de los trabajadores públicos especialmente en fechas en las que este se dispara desenfrenadamente, como las Navidades; los deshaucios liberar a los propietarios de la pesada carga que supone llevar una casa; los ERES impedir que el personal se estanque profesionalmente hablando y quiera vivir a la sopa boba toda una vida; la fuga de cerebros estrechar lazos con otras naciones a partir del intercambio de trabajadores; bla, bla, bla). Y háganme el favor, háganse el favor, de hablar con propiedad. No llamemos recortes a lo que palmariamente son "ajustes", como la opción que seleccionamos en el móvil para activar la red wifi o el bluetooth. ¡Escogóllalo!, que dicen en mi pueblo.

Almasy©


Aventura: "Obsesión"


jueves, 1 de noviembre de 2012

202. Prosa poética



"Oda a la presilla de alambre con la que se cierra el pan de molde"

Pobre diabla. O diablo. Pobre tú y todos los tuyos. Don Nadie apátrida. Sinnombre, ¡con tantos nombres! Bien presilla que atenazas la bolsa del pan de molde, bien alambre, bien abrazadera que no haces sino abrazar para que no se escape lo que otrora fue simple trigo. A veces incluso tan innombrable como ignorada, maltrecha, deslabazada, informe, en ocasiones blanca, en ocasiones negra, huidiza, carne de cañón que te extravías a como dé lugar para dejar paso al mediocre anudado del plástico para poner fin a mis tristes desayunos.

"Al fin y al cabo solos"

Y es que al fin y al cabo estamos solos con nosotros mismos. Pese a los afectos regalados por los que nos acompañan en el camino amándonos. Ayer besos, hoy abrazos, tal vez mañana tiernas caricias. Poco importan estos al fin y al cabo si estamos solos. Tan solos. ¡Tan jodidamente solos! Y solos nos vivimos solamente todo el tiempo. Apenas unos ratos dulzaina festiva. Casi permanentemente triste violín que nos chilla sin reparo: ¡Solo, cabrón, estás solo!

"¿Madre?"

¿Madre? Dime hijo. ¿Que digo yo si puede saberse dónde está mi camisa de los domingos? Ahí. ¿Ahí dónde? Donde siempre. ¿Y dónde es donde siempre, madre? En el tercer cajón de la cómoda de tu dormitorio y de paso si haces el favor sacas también mi blusa. ¿Madre? Dime hijo. Que no las encuentro. Anda quítate que ya las cojo yo, que es mejor hacerlo que mandarlo. ¿Madre? Dime hijo. ¿Que digo yo que por qué me tapa usted cuando vengo a su casa a echarme la siesta si son 35 los inviernos que me avalan? Porque me da la gana, porque soy tu madre. ¿Madre? Dime hijo. ¡Que le digo yo que no ande usted preocupada toda la noche pendiente de mí, que se acueste y duerma, que volveré tarde! ¿Que no me preocupe dices? Eso mismo, madre, que no se preocupe. (Suspiro de madre).

Almasy©


Versión Bach Cello Suite nº 1