Hace ya algunas entregas, y parece que fue ayer, manifesté mi posición ante las elecciones generales celebradas en 2008. En esta ocasión toca el turno a las europeas, a priori mucho más trascendentales que las nacionales porque, aunque no seamos muy conscientes, las instituciones de la UE gestionan cada vez más decisivamente nuestra vida cotidiana. Sin embargo, estos comicios huelen a abstención que tiran para atrás por muy diversos motivos que a continuación intentaré desgranar:
1. No nos engañemos, pero Europa no interesa a nadie. De hecho, la única identificación que a día de hoy un español puede sentir hacia un alemán es que ambos manejen el dichoso euro. Y para de contar. Ante este panorama, el proceso electoral europeo en la Piel de Toro no deja de ser una nueva batalla entre los acólitos del PP y los del PSOE en la que el ciudadano de a pie se posicionará por el interés te quiero Andrés. Que el alcalde pepero o sociata de mi pueblo me ha colocado al chaval en una multinacional de aúpa, pues arriba la gaviota o la rosa, según corresponda. También suele ser determinante para la introducción en la urna de una papeleta u otra el que me hayan asfaltado la calle en la que resido o que hayan abierto por fin el tramo de autovía que restaba para alcanzar más seguro y veloz el pueblo de mis amores.
2. La campaña política de los dos partidos con aspiraciones reales de victoria ha sido más gris y sucia de lo que nos tienen acostumbrados azules y rojos, lo cual ciertamente no anima a la participación. Sendas formaciones, muy en la línea de los regímenes dictatoriales de cualquier tiempo y condición, se mueven básicamente con programas en negativo; es decir, solicitan el voto de marras apelando a una patética máxima: “me tienes que votar no por mis propuestas, sino única y exclusivamente porque no soy como mi contrincante”. De hecho, me recuerda a esos seguidores futboleros que antes de interesarse por el juego y resultado del supuesto equipo de sus entretelas, preguntan si ha perdido su histórico rival.
3. El aparente bipartidismo que respiramos no es tal, pues ciertamente en multitud de políticas y registros, PP y PSOE son absolutamente idénticos. Tanto, que no es descabellado pensar en una posible fusión de ambos en una formación que podría llamarse PPOE. Si me apuras, últimamente el único rasgo diferenciador que percibo es que los peperos te dicen que van a joderte y te joden y los sociatas te dicen que no van a joderte y te joden. Esto último molesta especialmente porque a los primeros ya les tienes el culo preparado y te pilla menos de sorpresa. Vamos, que visto lo visto me decanto por el Partido de los Chaperos y Sodomitas haciéndome la siguiente composición de lugar: “ya que me van a poner el ojete como la bandera de Japón, por lo menos que lo haga un profesional”.
Almasy©
EUROPE: "The final countdown"



