
Siguiendo entonces las explicaciones aportadas por personal de doña RAE se me ocurre alguna situación similar en la que aducir análoga respuesta insatisfactoria:
-CONTEXTO: Ese guardia civil verde aceituna que te echa el alto allá por el kilómetro 150 de la carretera de la Coruña. Control rutinario.
*Buenas tardes.
*Buenas tardes.
*Documentación por favor.
*Aquí tiene señor agente.
*¿Sería tan amable de abrirme el maletero, por favor?
*¡Cómo no!
*¿Dónde tiene usted los triángulos de señalización en caso de accidente, caballero?
*Pues verá, es que no me ha dado tiempo aún a adquirirlos a pesar de que la normativa ya esté en vigor.
Explícale entonces al portador del tricornio lo que dice la RAE al respecto de pasar por alto reglas de reciente imposición. Ya verás cómo se corta a la hora de extenderte la receta correspondiente.
Y es que, me perdone usted doña RAE, ahora se lo tragan todo con pena y sin gloria. ¿Que me da por decir “cobete” en lugar de “cohete” a mí y a otros 20 cafres como yo durante un par de meses?; pues ustedes van y lo incluyen en su vigésima tercera edición del diccionario pertinente. ¿O acaso me niegan que admitir “almóndiga” prácticamente como sinónimo de “albóndiga” sin más y no como un vulgarismo a evitar, no es sino ceder ante el vocabulario gastronómico de una manada de gañanes? ¿Qué va a ser lo próximo, aceptar “cocreta”?
Y lo de periodistas y escritores, algunos de ellos académicos con sillón y letra, insisto, es ya de traca valenciana, puesto que muchos de ellos continúan haciendo uso de ortografías del Pleistoceno y ustedes lo justifican esgrimiendo que las querencias antiguas tardan en desaparecer y que todo necesita su tiempo para afincarse. Les recomiendo entonces que cejen de sacar norma nueva alguna, pues si van a amparar a aquellos que persisten en no asumirla, resulta tan inútil aprobarla como imponerle a un chiquillo un castigo a sabiendas de que no va a cumplirse de antemano. Y atención que el que suscribe a buen seguro sea el primer mascachapas ortográfico del planeta; pero de ahí a que me pasen paternalmente la mano por la joroba y me digan: “tranquilo bonito, tú sigue escribiendo como de salga de los huevos, que no pasa nada”, va un trecho. Cuando yerro, me gusta que me corrijan a fin de seguir progresando. Eso sí, lo que no tolero es que me reprendan cuando tengo razón y, justamente, con explicaciones como las que ustedes sugieren nos hacen quedar a los cuatro gatos que intentamos seguir acendradamente las nuevas tendencias ortográficas como los faltosos del corral.
¡Ánimo pues, señores de doña RAE, no es tarde aún, sino que están ustedes a tiempo de reconducir a los hablantes y escribientes de este país siempre y cuando no se olviden de que cuesta lo mismo hablar y/o escribir mal que bien, amén de tener siempre presente que no vale todo!
Almasy©
RODOLFO CHIKILICUATRE: "El Chiki-Chiki"





